Nubes, que amasan un atronador suspiro, en los reflujos de la calma, plegadas en un arca… Son silencios afligidos en los intestinos. Nubarrones intrusivos, en el interior, fundidos, quietos… no andan, encogidos… no se ensanchan… son muros de celaje comprimido.
Sublime es levantarse cuando uno quiere... Sublime es pedir perdón cuando uno hiere... Sublime es saber lo que se prefiere. Las palabras se las lleva el viento,