PRIMER MOVIMIENTO: Amanece, que no es poco.
Retomar una historia implica un tiempo de repaso y meditación. En mi caso, ese barbecho mental puede durar una semana o dos. Mientras camino, le doy vueltas a cómo he transmitido el relato, pulo las frases, juego con los conceptos y voy recopilando en la cabeza cómo cojones quiero seguir contando las cosas. Yo es que pienso mejor cuando camino, como los peripatéticos, aunque las mejores ideas, las más lúcidas, me vienen siempre cuando cago recién levantado. Es lo que hay. Desde aquí les invito a tener compasión con el que se tropieza; de verdad, practiquen la amabilidad, que falta hace. El caso es que ahí estaba yo, en mitad de la calle, con otras tres personas del pueblo. Hablábamos de vacas, de caballos o del dolor de rodilla de alguno, ya ni me acuerdo. Íbamos andando, bajando una cuesta, cuando de pronto escuchamos una voz cortando el aire: —¡Oye, tú! ¿Es que no coges el teléfono? Miré a mi derecha, justo donde se abre una posibilidad de camino que no había tenido en cuenta. ...