La muerte no quiso, la vida no invita, sigo de pie aunque nadie lo grita.

 Nunca he sido tan explícito como lo voy a ser ahora. En 2014—creo, porque mi memoria me falla, quizá por los tóxicos legales que me provocan procrastinación impuesta y deterioro cognitivo—tomé 250 pastillas disueltas en agua, calculando la dosis para un solo trago. Tres días después, desperté en una cama de urgencias. Para quien no lo entienda, intenté quitarme la vida… y no lo logré.

Desde entonces han sucedido muchas cosas. Algunas puedo contar, otras aún no estoy preparado para compartir. Hoy me siento mal y mi mente siempre busca la misma salida, pero consigo darle la vuelta e intento no morir en vida. No me tocaba. Tres días inconsciente y sigo aquí. A menudo me pregunto si no haber muerto aquel día significa que todo lo que vivo ahora es un espejismo, un limbo, o el guión fallido de una serie mediocre.

Escribí un libro, Mi Horqueta. Algunas personas lo han leído y todas me dicen que es muy auténtico. No me queda claro qué significa eso exactamente, pero sé que una persona importante para el mundo leyó mi libro, me escribió una carta y me envió correos electrónicos. Ha muerto dejando mensajes llenos de amor por la vida. Leyó mi libro y me dijo que "huele a golosina". Gracias, amigo. En persona no lo conocí, pero gracias es lo mejor que me han dicho nunca, lo más bonito que me ha pasado en la vida. La editorial me insiste en que haga publicidad con su nombre, pero nunca lo haré. Todo mi respeto. Estés donde estés, mil millones de gracias.

En mi vida no he recibido muchos halagos, más bien lo contrario. Frases que no olvido, cómo: "Estás en el mundo porque tiene que haber de todo" y un largo etcétera que no quiero exponer. Solo escribo esto porque lo necesito. Necesito contarlo. Mi historia está fuera de la frecuencia masiva de la sociedad, y aunque cada vez escuchamos más sobre vidas complejas, seguimos sin darles imagen a quienes, como yo, coleccionamos diagnósticos. No quieren que nos vean, no quieren que contemos la verdad, porque la verdad puede provocar el cambio.

Pero sigo aquí. Y aunque voy con retraso en esta lección, estoy aprendiendo de mí mismo: qué me hace reír y qué no. Nunca es tarde para conocerse. Solo necesito un día para demostrar que sigo adelante y no es mentira.

SUSCRÍBETE en mi canal de YouTube @mihorqueta1830 y síguenos en este blog, donde no solo compartimos contenidos, sino que trazamos una declaración de intenciones

#AntropologíaSocial #EvoluciónCultural #SomosCambio #SaludMental

Comentarios

Entradas populares de este blog