Estatua... (historiopsodia)
Estatua…
Todos los días por la mañana, Adrián
bajaba al Puerto de la Cruz. Un lugar lleno de luz, mar, magia y turistas.
Adrián se sentaba en un banco de piedra y miraba siempre hacia el mismo sitio,
no era el mar, no era el sol, no eran los pequeños barcos de pesca, no eran las
personas, sino, una estatua de piedra y granito, que desde hacía mucho,
muchísimo tiempo, allí estaba. La estatua representaba a una mujer, una
pescadora de pulpos, que vestía con el traje típico de una época ya pasada y
olvidada, con una mano sujetaba una cesta que llevaba en su cabeza y dentro de
la misma un pulpo recién pescado, la falda recogida a la altura de las
rodillas, botas de goma y en la otra mano, lo que parecía ser un arpón pequeño.
Adrián la miraba, la contemplaba,
de arriba abajo, su beleza era infinita para Adrián… ojos grandes, mirada
Intensa, piel morena, pelo largo y rizado, cuerpo esbelto y una sonrisa linda y
hermosa. Adrián sabía que era una locura sentir amor por una estatua, ¡es de
piedra!... y callaba su secreto.
Todos los días veía como las
personas se hacían fotos con ella, personas que se subían encima de ella,
personas que le metían el dedo en la nariz, personas que le tocaban los pechos,
perros que se hacían pis, borrachos que se sobrepasaban, grafiteros, familias
enteras posaban con ella... Adrián sufría por ella y a la vez se decía: “sufrir
por una estatua, que locura”. Por las noches bajaba, la limpiaba y la
pedía perdón por los demás y sobre todo por su cobardía.
Pero… una noche, paso algo fuera
de lo habitual, pareció que el tiempo se paraba, el mar dejó de moverse y se
hizo un silencio profundo.
Adrián escucho una voz, mientras limpiaba la
estatua, que decía:
- (Voz)… Adrián, ¿me quieres?
- Adrián contesto- ¿quién habla?,
¿quién está ahí?
- (Voz)… Adrián, soy yo
- ¿Quién es yo?... Dijo Adrián-
¿eres tú, la estatua, hablas?
- (Voz)… Adrián te pregunto otra
vez, ¿me quieres?
- Adrián contesta- Hombre...
yo.... la verdad...todo esto, es muy raro, yo aquí hablando con una estatua, y
apunto de decir… que te quiero, estoy enamorado de ti, desde que me di
cuenta... que mirándote, el corazón me latía más fuerte, mi alma se hinchaba,
mis ojos se dilataban y sentía estar vivo otra vez.
- (Voz)… Adrián soy una estatua,
no puedes querer a una estatua
-Adrián contesta- Ya... Pero una
estatua que habla y es hermosa...
- (Voz)…. ¡Adrián coño!, soy tu
mujer, no la estatua, estoy detrás de ti, como sigas haciendo gilipolleces, te
juro que te ingreso, y ya me puedes cuidar a mi como cuidas a la estatua de los
ovarios.
-Adrián contesta- ¡Joder que
susto!… María podrías avisarme, que estás ahí...
- (Voz-Mujer) … Adrián… anda…
tira, tira… tira para casa yaaaaaaaaa….
- Adrián desolado contesta- Vale
mujer, no te enfades…
... Cuando los dos se fueron, se
hizo el silencio...
La estatua lloró unas lágrimas y
dijo; - quién me va a querer ahora a mí. Demío
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