La habitación (historiopsodia)
En
una habitación, iluminada por una tenue luz… Dos amantes, tres días encerrados,
sin comer, ni beber… solo se alimentan de amor, pasión, atracción, fascinación,
deseo y lujuria.
A
cada minuto, el ardor, el ímpetu, la emoción se adueñan más y más…
Hacen
el amor hasta llegar a la extenuación… los olores no se definen, se mezclan. Las
rozaduras y las irritaciones de la piel se impregnan en constante goteo de
fervor. Cuantos besos… en la nuca, en cada rincón de la espalda, cada hueco del
cuerpo, y cuando llega, el fin, se convierte en un principio. Se quedan
entrelazados mirándose a los ojos. No quieren una despedida, desean empezar,
continuar… con un beso en los labios, una acaricia que recorre el cuerpo… descubrir
despacito donde un gemido es un aliento de placer incesante e ininterrumpido.
La atmósfera se llena de la profunda piel, suave, mojada, sudorosa… desde el
torso llegan a la cintura y desde el cuello al pubis, desde los tobillos a
cualquier pliegue o dimensión, bombeando erotismos e incontinencia sensual.
Tres
días… son las doce de la noche, con el último beso en los labios, llega el
último suspiro. Un adiós agridulce, un beso suave, lento, carnoso, una pequeña
acaricia con la mano entre la entrepierna subiendo hacia el ombligo y llegando
al torso, ya vestido.
Se
dicen hasta luego con la mirada, un hasta pronto, estoy segur@ que no fue
pasajero… Desde la puerta entre abierta de una habitación, iluminada por una
tenue luz......
...Demio

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