Sombras


Sombras que suben y bajan
Dentro de mi alucinación… se espanta mi alma
Atajan al rincón y se sientan en el sillón 
Que dicen volver tras la desesperación

Me persigue desde Atocha
Hasta mi casa y recorre conmigo
El filo de una navaja
Un camino presuntamente marcado

De llagas abiertas chorreantes de amoniaco
Suspendidas en círculos concéntricos
Me avisan que la bajada  
Llega antes a la meta… y de su llegada nadie se acuerda

Se contorsionan, se estiran, se coordinan
En movimientos con la música
De tambores, xilófonos, flautas y violines
Pero no hay cirugía que las extirpen

De mi boca del estomago
Mariposas no son
Nudo en el corazón
Cabeza aletea, nada a contra corriente

                ¿se encuentra?

Miro y me dejo llevar
Intento disfrutar
Para acompañar
La danza que expresa

Lo que ya determina
El conflicto a superar
De una mochila bien cargada
Pesada, abultada, bien agarrada

A mis espaldas
Desde una cuna
Que me hace llorar
Desconsoladamente desde tiempo atrás

Arroyo caudaloso
Me impregna la mierda
Que un día la comida
Se convirtió en caca toda ella

Desde la transparencia
Y todo me lo como
En una noche de sombras
Figuras estáticas y en movimiento

Una vez más
Se repite y se repetirá
Me traicionará mi oscuro
Comportamiento ante lo intrínseco

De mí y del resto de humanidad
Te rodea, no te deja, no se va
Aprender que siempre estará
Siempre decir esta palabra

Ocasionará en mi un deterioro
Para dejar de recordar
Pasarán mil años… y poder quitarme
No serán los años sino el ciclo vital

Lo que dentro, muy dentro
Me tiene atrapado y surge cuando
Lo deberes los hago… por la mitad
Hasta el último momento espero

                ¡Y zas! En toda su inmensidad

Por mi falta de responsabilidad en mi generosidad
La esplendidez quisiera detallar
Con mi compromiso hacia mi egoísmo
Que es cuidarme de aquello

Que hasta cinco veces al día
Tengo que gestionar
¿Cómo? Agarrándome a un pasamanos
En un precipicio lo pusieron

Lleno de riscos, salientes, agujeros
No se ven, no se perciben, no se intuyen
Matojos, lazos, raíces, ramas, rocas
Me agarro y me despellejo la piel

Para no caer en el descenso
Y volver a la cima
Que, en ella duró, lo que dura
Un microsegundo de un suspiro

Me da aliento continuar
Sabiendo que el sendero
Despejar deseo…
Las dudas e incomprensiones

De un historial ataviado
Con pañal desde la cuna
Cagado, mojado, lloro…  
… afligido, angustiado, apenado, disgustado, doliente, triste, amargado

Los sabores de mis papilas gustativas
Entretienen los minutos de exhalación
Jadeos y sollozos… las sombras me atraen
Me doman, me entorpecen, me paralizan, me encadenan

Como la fiebre te avisa
Las sombras me alertan
Cual sirena mitológica suena en mi cabeza
Pero esta no chapotea en el agua con sal

Unas palabras me pueden salvar
Implicación conmigo mismo…
… Mi propio tesoro del arca perdida
Que busco y rebusco

Encuentro… la tengo en mis manos, la sostengo
Miro hacia un lado, en mi tino ya no está
Vuelta a empezar, ¿dónde andas?, que mapa, que ruta seguiré
Saltaré montañas, mares, océanos y recorrer continentes

                Y en un microsegundo tenerte… y en un suspiro perderte

Vivo un efecto óptico
Teatralizado por sombras chinescas
Recurso dramático
Juego infantil tras la caverna

Frente al fuego se despierta 
El espectáculo mágico
De creencias primitivas e impuestas
En un concierto concertado

Por títeres espantados
De larga tradición
En mi subjetividad intangible
Y a su vez real… ornamentadas, decoradas

Por cartón piedra, trapos, hilo y dedal
Escondidas en el otro lado del telón
De fondo mi imaginación activa la fantasía
De un espectáculo engañoso, variado e intercambiable

Las cabezas se separan del cerebro y la mente
Cual pareja de comediantes en épocas de gallifantes
Imágenes opacas de rapidez vertiginosa
En su sigilo, en su torpeza, en su destreza

                Elaboración de una figura antropomórfica
                Se mueve desde detrás

Tres varillas la sujetan:
                La primera la personalidad
                La segunda el modelo educacional
                La tercera el eneagrama de la casa

Donde llorar, reír, saltar, jugar
Zapatillas, leña, carbón, delantal
Gorra, cuerda, pandereta, gigantes y cabezudos
Se hacen al pasear por un portal sombrío

Húmedo humeado de maneras inquietas
Golondrinas anidan en un tejado viejo
Deteriorado por el paso del tiempo
Añejo y sabio por lo aprendido

En un curso ilimitado hasta un fin ya destinado
Cambiarlo lo intento y las figuras grotescas
Aparecen tras la luz de un foco que ilumina
Dos figuras en movimiento que me asustan

Por aquello que desconozco, pero bien arraigado lo padezco en un destrozo psicológico permanente entre mi yo, mi ego, mi miedo… Lloro detrás de un telón llamado habitación mientras miro por la ventana que me enseña lo lejos que estoy de saber quién soy… 
...Demío

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