Golondrina


 Golondrina

El vuelo de una golondrina

Entra dentro del porche de mi casa

Un recuerdo como un vendaval primaveral

Mi corazón y mis ojos al mismo ritmo

Las lágrimas tenían que hacer su aparición

Durante 10 minutos de metraje, las lágrimas fueron las protagonistas

Ocuparon mi cara redonda y barbuda

El recuerdo era más fuerte con cada lágrima bien tirada

Que surfeaba por mi barbilla

Su canto, su vuelo, su energía, sus colores, son señal de buena fortuna

Cuantas he visto en mi niñez

Me han acompañado al entrar y salir del gran portón de madera  

El portón implica una transición de un lugar, de un estado o de un nivel

Las golondrinas estaban en ese justo momento en el yo habría ese portón

Ellas salían y se guardaban hasta el día siguiente cuando el portón se cerraba

Recuerdos de mirarlas, horas, como dibujaban con sus piruetas un universo

De magia en el que los dibujos cobraban vida y nos protegían

A las golondrinas recién nacidas en sus nidos y a mí

Estoy llorando en este justo momento, porque es verdad

Existían esas formas llenas de vida y energía, estaban conmigo

Me escuchaban, me daban la mano y me acompañaban

Desaparecieron el día que un coche fúnebre era el protagonista

De una manifestación antigua, religiosa y fuera de lugar

Las golondrinas no volvieron y el portón lo tiraron máquinas

Contratadas por humanos insensatos, vanidosos y violentos

El espacio, un trozo de pocos metros, nos lo robó una bruja

Católica, plañidera y chivata del estado que asesino a muchos

Ciervos en el pardo

Golondrinas han regresado a mi nueva casa, me muero de la ternura

Me muero del amor, no sé explicarlo, el sentimiento tan potente

Me humedecen los ojos, me hace llorar, pero es muy bueno

Lloro, pero es liberador el reencuentro

El día que las máquinas tiraron mi hogar, nadie me aviso, nadie saco de allí mis recuerdos

Convertidos en una escombrera cuando un día aprendí el concepto de hacer pellas

Y el concepto de amor roto, tan roto por dentro, no sabía qué hacer

No sabía que podía llorar, gritar o pelearme con aquellos gigantes metálicos

Nadie me enseño a defenderme, nadie saco de allí lo que yo más quería

Solo tres cosas, el palo de la lumbre de la cocina de carbón, una pandereta que era más grande que yo…

Y todos los nidos de las golondrinas, con su magia, no pude salvarlas, no pude avisarlas…

                                              No hice nada

Gracias por perdonarme y volver conmigo

@mihorqueta1830

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