La Noche llora
Soy el niño solitario, en el patio olvidado, susurrando mi dolor, en un canto ahogado. Las sombras de mi infancia, crueles y frías, marcan mi piel con cicatrices sombrías.
El abandono pesa, como un manto de pena, la ausencia de abrazos, la herida que envenena. En el silencio de la noche, mi voz resuena, un lamento profundo, que el alma envenena.
El cante hondo, mi refugio y mi consuelo, en cada nota, un pedazo de mi duelo. La guitarra llora, acompaña mi lamento, en cada cuerda, un suspiro, un tormento.
Así canto mi dolor, en la noche estrellada, un niño perdido, en la vida abandonada. En mi voz, el eco de un niño que sueña, mi alma se adueña, y en cada nota, mi corazón se empeña, en encontrar la paz que tanto añora. Quiero sonreír, nunca pensé en el invierno, ni me detuve en el verano, buscando juguetes rotos. El amor, dicen que no es para mí, lo hermoso dura poco, y lo poco cuesta calles arriba con rosas rojas, para festejar la regla establecida por una mente perversa y deprimida. El abuso una constante, el estrellato una medicina, cantar por las noches flamenco, cubatas y callos madrileños, eran destellos de felicidad rotos por dentro, fuera, y las horas de sueño que nunca llegaban. Un sillón, una silla y la una de la mañana, andando con 12 años aprendí lo que era escapar, salir corriendo y para qué sirve el miedo. Noches veladas entre sueños y sueños más oscuros, a las seis de la mañana, no sigas intentando dormir, visto un pantalón que irrita la piel de mis piernas, ando y llegó donde el abuso es permitido por decreto eclesiástico. Llego al bar y sigue el abuso, salgo a la urbanización sigue el abuso, bajo al barrio y no están los que me amaron, hay uno roto y la olla se le va, gritos, golpes y, ya no está, pero sigo oyendo el grito inexistente. Si tú fuiste quien me rompió la boca por abrirla, ¿quién fue el ingeniero que construyó mi sombra? No despeja la duda, no despejo mi niebla, no despeja la nebulosa bruma que la cuna atrajo a mí… Solo veo sombras, solo escucho mierdas de tu boca, no estás y sigues estando. Espero tu muerte como regalo atrasado, que me debe, las noches borrachas.
Un niño perdido la vida le abandona...Soy más valiente que tú
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