De la Calma a la Rabia
Me gusta pensar que soy una buena persona, pero sé que a veces solo busco sentirme bien conmigo mismo. Me gusta creer que soy racional, pero demasiadas veces actúo por impulso, por miedo, por orgullo. Y lo peor es que lo sé. Sé cuándo estoy siendo mezquino, cuándo estoy siendo cobarde, cuándo estoy eligiendo el camino fácil. Y aun así lo hago. Esa lucidez incómoda es la que más me pesa.
La dualidad humana no es poética; es brutal. Es descubrir que puedo ser generoso y cruel en el mismo día. Que puedo amar profundamente y herir sin querer —o queriendo— a quienes más me importan. Que puedo aspirar a lo mejor de mí mientras sigo arrastrando lo peor. Y no hay excusa que lo suavice.
Pero quizá lo más duro es aceptar que no hay versión final de mí mismo. No hay un “yo” definitivo al que llegar. Solo hay esta tensión permanente, este tira y afloja entre mis luces y mis sombras. Y si quiero crecer, tengo que dejar de maquillar mis contradicciones y mirarlas de frente, aunque duela, aunque me deje expuesto, aunque me obligue a admitir que no soy tan íntegro como me cuento.
Esa es mi verdad: soy dual, soy imperfecto, soy conflictivo. Y solo cuando dejo de fingir lo contrario empiezo, de verdad, a entenderme
SUSCRÍBETE en mi canal de YouTube @mihorqueta1830 y síguenos en este blog, donde no solo compartimos contenidos, sino que trazamos una declaración de intenciones
#AntropologíaSocial #EvoluciónCultural #Somosunamicra
#SaludMental #Literatura #Poesía #lucha #critica

Comentarios
Publicar un comentario
Deja tu comentario